miércoles, 4 de julio de 2012

TERRORISTA EMOCIONAL 

Juan Beat

La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes. (Arthur Schopenhauer)

Me he convertido en un ser terrorífico y hace días entendí que no solo  es un cliché el de destruirme, lo estoy haciendo, casi estoy cerca de la perfección; qué más quisiera yo poder amar de una forma  sencilla y sin complicaciones, pero desde mi  primer amor real, todo se convirtió en una pelea salvaje por destruirnos, por derrotarnos. Eso no significa que no haya amado a cada mujer con la que me he levantado y además, tenido la oportunidad de admirarlas desnudas. Arlette me habla sobre un proceso, yo solo quiero quererla sin concesiones, pero se que voy a terminar destruyéndola, yo la amaría por años, ella se metería conmigo al salón corona todos esos años y no me reclamaría por la misma rutina desde que nos re-encontramos, se que tampoco me diría algo sobre mis viejas y nuevas adicciones. ¿Entonces?  No quiero llevarla a una tumba conmigo, o que quizá viviendo ya juntos, se de cuenta lo despreciable que soy, de mi falta de disciplina para convertirme en un escritor, ya hace años, exactamente ocho, lo recuerdo perfectamente  porque aún caminaba perdido y entristecido enyesado de la mano derecha me encontré a Luis Martignon (RIP) y por su puesto todo terminó en una brutal borrachera y al despedirnos después de un par de días de escuchar a the cure en su cuarto de santa maría la rivera, solo me dijo: no se si lo logres, te hace falta disciplina…

Quizá me hace falta disciplina también para amar, por eso ni Arlette que es la mujer más comprensiva podrá soportarme; si me alejo de ella solo es por no destruirla, de que podría estar orgullosa, de los tarros y tarros de cerveza y litros de whisky que me hacen intolerante y más impulsivo. Tampoco de lo “bueno o malo” que soy para escribir, porque aún no soy un escritor; la madrugada del domingo pasado  me encontré con Guillermo Fadanelli, fue toda una experiencia lúdica-alcohólica y por segunda vez escuché: para ser un escritor, hay que tener disciplina.. y una mujer a tu lado durante 20 años siempre ayuda. Yo ni siquiera he podido mantenerme bien durante tres años con Arlette, quizá por mi sombrío pesimismo; mucho tiempo creía que  yo era un beat y no, los beats tenían esperanzas, intentaban trascender en muchos sentidos. Yo es lo que menos he deseado desde mi desencanto.

Soy un terrorista de lo emocional, ¿alguien podría administrar mi amor? (sic. Guillermo Fadanelli)

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