AUNQUE NO ME
NECESITES
JUAN BEAT
Estos meses han sido mi
particular "fin del mundo", han sucedido una serie de situaciones que
en conjunto me han estado fastidiando, una de ellas es una libido
extraña, como si yo fuese un incubus que solo necesita saciar
instintivamente la lujuria, sin importar que tipo de mujer o situación,
esto me
hace sentir aún más mierda, no culpa, si no, pienso que Arlette ha sido
una
buena mujer durante tres años, aún cuando a ella le importa poco el
apego, o
más bien le teme y por tal huye. Así que yo teniendo a una mujer que aún
con su
falta de apego me ha soportado años de impulsividad y locura, yo
necesito
contacto con otras mujeres, solo un contacto sexual, un par de orgasmos y
no
míos, y después deshacerme de ellas, si, así tal cual me pasa desde hace
un
mes, no reparo en pensar si es la que vende pepitas y tiene una cara de
caballo
horrible , pero buen culo, o la cajera del supermercado que me mira con
rencor
cuando pasa las cervezas por el lector, parece extrañarle que también
lleve scotch barato, quizá piense que lo uso como desinfectante para mis
heridas. Pero hasta esa cajera con cara de fuchi , delgada y cabello
rizado quiero follarmela, y no se por que; es una lujuria desmedida,
como si
supiera que tirándomelas, mis reservas de alcohol en mi cuerpo se
recargaran, pero después en la resaca al vomitarlas, no deseo saber más
de
ninguna de ellas, no de la cajera, no de la vendedora de jugos, no de la
policía nalgona que siempre jode el tráfico cuando se me ocurre sacar el
viejo
spirit.
Ni hablar del maldito
face-fuck y las viejas páginas de contactos en las cuales tuve que
recuperar
los passwords. Hasta instintivo me parece y fácil, querer salir y
proponerles
sexo, pero no más, solo durante una tarde lluviosa y después a casa, sin
resaca, sin su número de móvil, sin un mensaje en el muro... En mi
vida
había sentido un sentimiento de rabia y libido conjunto, y no me refiero
a
violencia sexual, si no, a después de sudar y ni si quiera
poder eyacular, despedirme con: qué estés bien, y largarme a casa,
meterme bajo
las sábanas, olvidarme de ese día y pensar en la siguiente.
Foto: Jenni Tapanila
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