lunes, 16 de julio de 2012

HOT-LINE


HOT-LINE

Juan beat

 
A las 3 am contesté el móvil, la plática con Nancy comenzó sobre el calor y los mosquitos rondando por los oídos, no se en que momento comenzamos a decirnos cosas como: “te quiero coger”. Y tampoco se cuándo mi pene se endureció tanto, hacía años que no podía follar. Las causa: entre mi adicción a sostenes como mínimo 36 C y apegos con mujeres solitarias, en 3 años no había podido ni tirarme a una gorda castrosa con tetas enormes que me invitaba a pasar noches en su departamento. Si le metía mano, sus tetas no tenían desperdicio, sin embargo, no le soportaba ebria. No hay nada peor que una mujer ebria incontrolable.
 
A Nancy la conocí en un chat, no entraré en detalles de una historia tan común como todos los solitarios que fantaseamos conocer a una chica exuberante por la red y quedar para follarla; siempre me prometió la mejor mamada de mi vida, me dijo que dejaría a su novio antes de que yo muriera de cáncer en el esófago o cirrosis, pero casi siempre me dejaba plantado. Aquellas tardes esperando, mi expectativa era ver un culo apretado y tras la ventana del spirit, me imaginaba en cómo sería metérsela por el culo, pero no pasó, me masturbé no se cuantas veces dentro del carro viendo los pantalones apretados de las chicas, imaginado que serían para mí. Nunca apareció y solo me llené de frustración y odio hacía aquella mujer tras una línea barata de axtel.
 
Aún con toda esa patética historia, seguíamos mandándonos mensajes, pero fue la madrugada del viernes pasado que de nuevo tuve una erección. Tan mal he estado, que por teléfono móvil y con esa voz de locutora de radio que se mete los dedos mientras conduce su programa, como por arte de magia mi pene endureció. Ahora detecto que fue cuando me mandó un msg: ---- contéstame amor, quiero que me la metas-----; eso desencadenó todo. Además ya después sus gemidos a través del cuadrado auricular eran mejor que una pelí porno. He “follado algunas veces” y las mujeres son tan calladas, solo un par de gordas han sido escandalosas, pero las bonitas, las tetonas, las que han dicho que me aman, nunca me han susurrado: ---quiero que me la metas----. Una vez Agathokles en el Cine Nacional me dijo: ----las viejas no gritan así, es más, son bien calladas----. Y es cierto, no se si les de pena o simplemente viendo a una piltrafa como yo solo cierran los ojos y esperan a que termine, me haga a un lado y de un sorbo a mi cerveza.
 
La pila de mi móvil se terminó, y si algo debo reconocerle a Nancy, fue que se mantuvo caliente, llamó a casa y me sorprendió poniendo la bocina en su vagina para que yo escuchara como sus dedos entraban, reconocí ese particular sonido de una vagina chorreando chocando con “algo duro”. ---- Te la voy a meter hasta que mis huevos choquen así con tu vagina---- le dije. Y fue cuando Nancy enloqueció más, gemía y gritaba; mi erección seguía, lamenté no tener ni si quiera a una de esas gordas, solo cuando tenía sexo con una mujer triste, los cds se repetían y repetían y no era tan inútil ocasionándole orgasmos. Nancy me dijo que se había “venido” 3 veces… jaa, más de lo que pudiese haber hecho “en vivo”. Ya ha pasado más de 5 meses y no he vuelto a hablar con Nancy, tampoco he tenido una erección tan duradera; por las mañanas siempre tengo que masturbarme, hoy me he pasado un poco, me duele el pene, me untaré un poco de pomada para las hemorroides y seguiré…



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