“Day
Of Defeat”
Juan
Beat
No
se si he aprendido a “suprimir el dolor”, o simplemente no me queda ya
más;
pareciera que antes lo guardaba en
paquetitos (sic, Astroman X) y no
importaba que tanto valiera la pena, yo me lo inyectaba y patéticamente
daba
tumbos por todos lados. Me resultaba completamente natural usar “el
dolor”
hasta para una simple negativa; lo reconozco, muchas veces lo combinaba
con
antipatía /soberbia, lo cual resultaba en un chantaje emocional. De
cierta
forma, es difícil darse cuenta que ya mecánicamente usaba esa fórmula,
sin
embargo, nunca me di un tiro, tampoco amanecí autoinmolado. Y eso por
qué no
soy capaz ni de soportar un dolor de muelas, menos, y aunque fuese por
un
instante, toleraría la sensación de un filoso cuchillo en mi estómago o
la
angustia de la asfixia tras una cuerda en mi cuello.
Lo
único que logré con mi “mecanismo no de defensa, sino de ataque”, fue
ser
hiriente; con vergüenza recuerdo los malos tiempos que le hice pasar a
Grissa,
ella totalmente se dedicó a mi y yo solo acumulaba y nunca di una
mierda.
Tampoco estoy orgulloso de haber fastidiado la vida de Idalia, quizá
estábamos
predestinados al fracaso, pero debí haber tenido tolerancia y pudo haber
sido
menos doloroso el día que ya no regresó a casa. ¡Mierda! que rabietas le
hacía
a Karina por celos, además, seguramente infundados; hasta la fecha sigue
manteniendo una inocencia atroz, cosa que yo no tengo, ni en términos de
como
llevo mi vida me convendría. La paciencia tampoco es una de mis
virtudes, la
prueba fue mi egoísmo para con Ayesha, no le di respiro… casi lo logré;
si
hubiese sido menos imprudente, menos desesperado, menos Juan
Beat…
Todas
las demás mujeres con las que he pasado tiempo no pueden quejarse, hemos
combatido justamente, sin engaños o manipulación de mi parte; ya ni si
quiera
me “desilusiono” ante un “NO frontal”; bien en un poema Sabines
mencionaba: “Tratar de convencer a otra persona es
indecoroso, es atentar contra su libertad de pensar o de creer o de
hacer lo
que le de la gana.” Hace años pasé mucho tiempo tratando de
convencer y
aquí está el resultado: un hombre rodeado de gatos, el cuál, su mayor
felicidad
es simplemente que nadie le pida que deje de beber. Lo demás, lo voy guardando en un usb de 512 megas y al
saturarse, borro todo y vuelvo a llenarlo.
Así
funciono ahora, yo un egoísta nato, me di cuenta que la gente puede
hacer lo
que se le de la gana, incluso, no querer estar conmigo, engañarme,
tirarme a la
basura, al final cada quien acabará como resultado de las propias
decisiones.
No me veo sin una cerveza diaria, pero si en un quirófano, eso ya no
será parte
de mi mecanismo de dolor/chantaje, solo será porque así se me ha dado la
gana,
solo será un día más de derrota.

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