martes, 20 de marzo de 2018

ZURICH


ZURICH

JUAN BEAT

Fue en un verano aquella primera vez que aterrice en Suiza, casualmente había conocido gracias a aquel mítico fanzine “Los Avengers”, a Zaira, que es más italo-española que Suisse; Zurich es el lugar perfecto para mi, lleno de ancianos, viejos borrachines inocuos durmiendo en los parques, frio, neblina, apacible… todo lo que quisiera un malhumorado como yo para pasar desapercibido. Debí haberme casado con Zaira, pero tenía un novio, ja… curiosamente al final Alex----el novio de Zaira---- se exilio en Acapulco Gurrero, él conmigo fue buen tipo el tiempo que pasé con ellos en la perfecta ciudad para una personalidad intrascendente como la mía.
 
Zaira siempre demostró bondad y su objetivo era trascender en todos los sentidos, buscaba lo espiritual, igual que Grissa ----aquella mujer que le hice un poema destructivo llamado follando con el dharma---- el budismo, el yoga era su camino para lograrlo. Yo mientras seguía con mi destrucción con una mujer muy superior a mi: Lorena… ja pocas veces le dije por su nombre, yo era el “señor Beat” y ella “la Courtney”, refiriéndome a la supuesta “asesina de Cobain, su mujer”. Era una extraña relación, después de Karina abandonarme, no pasó mucho y en el mismo chat que conocí a Sir William Calavera, me encontré con Lorena con el nick de  “Bjork”, no era muy bonita, pero su personalidad, la cual incluía sofisticación e inteligencia, me convenció , era una mujer  genio, desarrollaba todo tipo de software, conducía un deportivo y le gustaban los buenos lugares para comer o beber; me acompañó a un viaje por segunda vez a Zurich, ja su ingles si no era muy bueno, yo ya había recorrido europa, Lorena apenas iniciaba el “on the road”, ja supuse me necesitaba como su traductor…

Pasó por mi en su sentra, ------fue la primera vez que mis padres la conocían, como trabajaba tanto solo pasaba por las tardes a casa a visitarme o salíamos--- fue un poco tenso, llenamos su cajuela con mis maletas llenas de tequila y cosas para los amigos en europa; pero mi error, fue pedirle que me dejara manejar, noté su incomodidad, al final era su auto, mi vieja caribe 80 apenas rodaba y me atreví a pedirle manejar su auto, no quiso mostrar debilidad ante mis padres, lo se…

Llegamos al aeropuerto, hice el ritual de cada verano e invierno: documentar, tomar un trago, deshacerme de todo lo metálico y disponerme a abordar. No se porque al despedirme de mis padres lloré, quizá fue cuando me di cuenta de todo lo que habían hecho por mi y yo con mi mierda idea de ser un escritor, de haber echado por la borda mi carrera en las neurociencias; le pedí a Lorena que los llevara a casa y que en una semana nos encontrábamos en Zurich.

El tiempo en Zurich juntos, que compartimos con Zaira y Alex fue simplemente el comienzo de la ruptura; yo solo quería beber Franziskaner, desparramarme en una banca y seguir viendo nevar. A Zaira ya la conocía bien, había una comunicación natural, me agradaba más ver llegar a Zaira por las tardes cuando no paraba de nevar y no había más que aferrarse a un hogar, que estar en cines, bares, o conociendo la ciudad, “tomado de la mano de Lorena”.

Yo después de una semana me fui a Madrid, mis padres ya estaban hospedados cerca de la gran vía, “la Courtney” regresó a la ciudad de México, durante mi tiempo de viaje, me entretenía en calcular cuánto cobrarían las rusas y croatas que esperaban con diminutas ropas en plaza del Carmen; salía del hotel Liabeny en aquel volvo S80 y no extrañaba a mi lado a Lorena, pensaba en Zaira, en su nobleza… “la Courteny” no volvió a comunicarse conmigo, regresé a México un mes después y solo por el msn de Hotmail ya desparecido, me escribió: ----ya no me gusta señor Beat… no hay ningún futuro----. Se terminó… y quizá tenía razón sobre mi incierto presente ahora.

Lorena me cambió por alguien más, se mudó a París, se compró un mercedes Benz y afortunadamente me olvidó; no sufrí por la falta de su “cariño”, ni por el sexo, algo me indicaba que como siempre yo solo era un analgésico para ella, y su caminó real era encontrar a una buena mujer a su lado. La verdad lo sabía, pero me sentía cómodo tratando de olvidar a Karina.

Y hasta ahorita no hay ningún futuro…

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