martes, 6 de marzo de 2018

DHARMA


DHARMA

JUAN BEAT

Dónde están las mujeres heroicas, seguro Ayesha se las llevó, aunque al final ella terminó redimiéndose, algo que me parece deleznable; como en aquellos años en los que la indecisión de Arlette me llevo a follarme a “desconocidas” y al final acabé olvidándome de ellas y de Arlette; el zen con Grissel me pateó los testículos, pero ahora que retomo mis lecturas sobre el budismo, me doy cuenta que ella tenía razón, tanto que me bombardeaba con el óctuple sendero, que es más complejo que una formula matemática: la rueda del dharma; creo pocos logran tener comprensión y pensamiento correcto, además de hablar, actuar y un modo de vida correcta, quizá eso podría lograrlo, pero la perfección de la conciencia, el esfuerzo y la meditación…se me complica,  simplemente lo que tengo dentro de la cabeza, mis malditas neuronas siempre están saltando, ideando nerviosamente formas nuevas de fastidiar gente que me desagrada… y todo se jode con eso, darle importancia a situaciones que están ajenas de “mi control” no me han llevado más que a tomar omeprazol y tragos infinitos de scotch…
 
Y Grissa tenía razón, no soy un buen hombre para cualquier mujer, no puedo concentrarme en una relación, me dejo llevar por impulsos de enamoramiento, sexuales o por adulaciones ----así hayan sido de parte de alguna loca obsesiva que leía mi blog----. Alguna vez teniendo sexo con A.L; en aquel viejo celular nokia naranja me llegaba un mensaje de Arlette, no contesté, terminé mi vil acto y de santa maría la ribera caminé a casa, dos días después, en esa bararatija de hotel me tiraba a… no recuerdo su nombre y a la mañana siguiente cerca del metro revolución por “casualidad” me encontré con A.L., no tuve pudor alguno de que me viera con una mujer de 50 años, al fin las dos leían mi blog.

El Budismo esta muy lejos de mi, entiendo que la vida es sufrimiento, que el origen es el apego, lo que no encuentro forma de solucionar es el término de ese dolor; o quizá no quiero que termine el sufrimiento, qué haría sin esas mujeres que bondadosamente me “golpearon emocionalmente” para seguir alargando mi karma en lo mundano; que haría sin los dolores de muelas y el esófago destruido… El único pretexto que tengo para gastar 50 pesos en cerveza stout es “el sufrimiento”, no hay santas, no hay heroicas, no hay “trisstes”; no hay forma de redimirme, poco hay para encontrar el nirvana… Renuncié hace mucho a trascender, mi caminó es hacer trascender a una “alma reciente” y aunque yo ya estoy perdido, lo único que me queda es que la rueda del dharma no le sea tan difícil a la pequeña alma que corre enloquecidamente y ríe. Algo que ya no puedo hacer yo.

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