“SURCOS DE LAGRIMAS”
Juan Beat
Ilustración Javier Molinero
Por qué todos
mis textos tiene que ver con follar o no hacerlo, ha sido tan importante el no
parar de meter y sacar, como el ni si quiera intentar hacerlo; he amado
demasiado, creo yo, y mucho más enloquecidamente, sin ningún temor del fracaso, de llegar a los límites y como dice
aquel flamenco cantado por las Utreras : “se nos rompió el amor de tanto
usarlo”. Y también he amado racionalmente… pero cometiendo los mismos errores,
no han importado las buenas intenciones en formar una relación a largo plazo,
una forma de vida; lo mismo da si han sido dos semanas, un affaire o dos años,
siempre he terminado matando las ilusiones, las pocas que he tenido o las
muchas que han tenido ellas. Me he dado cuenta que ya no tendré otra
oportunidad.
Yo pensé
ingenuamente que follando con muchas mujeres --como en el poema de Bukowski----
sería el escritor que anhelaba, pero tampoco me he follado a las que quisiera,
mucho menos a mis propias mujeres; a mi edad ya no puedo darme el lujo de
desperdiciar mi poca energía sexual, mis
casi 40 ya parecen el doble debido a la bebida y los malos hábitos; en mis
fantasías casi al estilo Arturo Bandini, conquisto a muchas mujeres, soy el
gran escritor de quien se enamoran, pero siempre en el fondo se que todo eso es
mi fantasía grandilocuente, me basta con masturbarme para olvidarme de ofrecer
mi poca energía… y más la sexual.
Comencé tarde
en el sexo, ya pasando unos semestres en la universidad, yo crecí con ese “boom” de las enfermedades venéreas --antes
era casi un trofeo al atrevimiento--- y peor aún de las amenazas de mis padres
ante un hijo no deseado; así que preferí ser un nerd y un ñoño y esperar el
momento correcto. No se si fue el correcto, pero llegó, y después pasaron los
amores ideales, los affaires de universidad, las tragedias amorosas, hasta que
el sexo fue una fuga, una que hasta angustias me ocasionó; ahora ya no tengo
energía como en mi viejo poema en el que escribo:
No
he logrado nada con el sexo, solo “surcos de lágrimas”, como los recuerdos de
Wong Kar- Wai en su película 2046.

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