martes, 16 de febrero de 2016

“SURCOS DE LAGRIMAS”

“SURCOS DE LAGRIMAS”

Juan Beat

Ilustración Javier Molinero
   
Por qué todos mis textos tiene que ver con follar o no hacerlo, ha sido tan importante el no parar de meter y sacar, como el ni si quiera intentar hacerlo; he amado demasiado, creo yo, y mucho más enloquecidamente, sin ningún temor del  fracaso, de llegar a los límites y como dice aquel flamenco cantado por las Utreras : “se nos rompió el amor de tanto usarlo”. Y también he amado racionalmente… pero cometiendo los mismos errores, no han importado las buenas intenciones en formar una relación a largo plazo, una forma de vida; lo mismo da si han sido dos semanas, un affaire o dos años, siempre he terminado matando las ilusiones, las pocas que he tenido o las muchas que han tenido ellas. Me he dado cuenta que ya no tendré otra oportunidad.

Yo pensé ingenuamente que follando con muchas mujeres --como en el poema de Bukowski---- sería el escritor que anhelaba, pero tampoco me he follado a las que quisiera, mucho menos a mis propias mujeres; a mi edad ya no puedo darme el lujo de desperdiciar mi poca energía sexual,  mis casi 40 ya parecen el doble debido a la bebida y los malos hábitos; en mis fantasías casi al estilo Arturo Bandini, conquisto a muchas mujeres, soy el gran escritor de quien se enamoran, pero siempre en el fondo se que todo eso es mi fantasía grandilocuente, me basta con masturbarme para olvidarme de ofrecer mi poca energía… y más la sexual.

Comencé tarde en el sexo, ya pasando unos semestres en la universidad, yo crecí con ese  “boom” de las enfermedades venéreas --antes era casi un trofeo al atrevimiento--- y peor aún de las amenazas de mis padres ante un hijo no deseado; así que preferí ser un nerd y un ñoño y esperar el momento correcto. No se si fue el correcto, pero llegó, y después pasaron los amores ideales, los affaires de universidad, las tragedias amorosas, hasta que el sexo fue una fuga, una que hasta angustias me ocasionó; ahora ya no tengo energía como en mi viejo poema en el que escribo:

“ya no estoy para follar,
ni si quiera,
para ofrecerle de mi frio six pack
que espera en la nevera”


No he logrado nada con el sexo, solo “surcos de lágrimas”, como los recuerdos de Wong Kar- Wai en su película 2046.

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