DESTERRADOS
JUAN BEAT
Nancy…
no se donde quedó, ni si quiera la he soñado, solo la recordé por razones
azarosas, la última vez que nos comunicamos fue por teléfono, recuerdo que yo
estaba terminando una relación y enloquecí follando con mujeres que después me
abofetearon diciéndome que mi “sexo era barato”; no quise quedarme con ellas, no las
necesitaba, más que para venirme rencorosamente custodiado por un condón
barato. No hablamos para quedar y follar como en los viejos tiempos en los que
, era una incógnita total, nunca llegaba a “mis eventos importantes-----en ese
tiempo en el hotel virreyes-------” Simplemente nos encontrábamos y no se
hablaba de literatura, ni de cine, algunas veces de amy winehouse o de la
soledad que nos rodeaba al finalizar un acto tan vil como el sexo. Nunca quiso
convivir con mis amigos y menos conocer mi pequeño territorio en casa, me
llamaba para masturbarse, casi siempre pasadas las 3 am, se emborrachaba y lo
único que le quedaba era recurrir a este viejo puerco decadente; nunca “nos
hicimos novios”, supe después que tenía un novio de años. Pasaban meses y solo
recibía mensajes de texto o mails con sus fotos desnuda, nunca guarde una, no
es que estuviese mal, al contrario, era una mujer bastante atractiva, sin
embargo, me conozco, y sabía que si me hacía una “mala jugada” la destrozaría ,
más o menos me comporté como un “hombre decente”, borraba todo indicio de su
presencia en mi inbox del mail.
Antes
de la última llamada, su madre murió de
un cáncer , y me confesó que había estado embarazada de ese novio que tanto me
escondió, al final por desgracia, perdió lo que hubiese sido su segundo hijo;
el primero también murió de forma trágica, quizá por eso comprendía su soledad
y el enojo por la vida. Tenía mi edad,
era diseñadora gráfica, solo tenía a su padre y a un hermano; nunca nos
quisimos, simplemente éramos dos desterrados, ella por su puesto con una
trágica vida, la mía no tanto, solo siempre luchando por encontrar un camino,
el más efectivo para jodernos, el enojo por la vida nos dio una oportunidad. Nunca la extrañe, nunca la soñé, nunca le
dediqué un texto -------más que insultos en una hoja de Word------. Y después de más de tres años pensé en su
suicidio, lo gritaba cuando estaba ebria y me llamaba por teléfono; quizá era su
mejor opción, no le quedaba nada, no tenía ni un pedazo de cariño, ni mío por
supuesto, la mandé a la mierda infinidad de ocasiones, quizá tomó en serio mi
consejo y murió.
No
me importa, ojalá descanse en paz…
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