sábado, 2 de noviembre de 2013

TRISTESSA

TRISTESSA

Juan Beat

Ultimamente mi estado emocional estaba al borde, las personas hacen creer que les importamos un poco, pero nos abofetean con sórdidas y verdaderas palabras como: eres un egoísta, solo gira todo a ti, a tu casa, a tus gatos, a tus letras, a tu apestosa banda, a tu dolor, a Arlette y “leaving las vegas”.

He conocido a Tristessa, bien Rebeca me dijo: te va a gustar, es bonitilla… quiero tomarle unas fotos, así me imagino a la Tristessa de Kerouac.  Y no es que no estuviese de ánimos, solo un poco desesperanzado de no volver  a admirar a una mujer; cuando sonó el timbre, di un sorbo más a la cerveza y cuando la vi, le di la razón a Jack y  a Rebeca, como no enamorarse de ella, aunque, es curioso, podría escribirle una novela, podría todos los días admirar su naturalidad, podría volver a tirar una botella de cerveza por estar embobado, pero no haría más por estar cerca de ella, quizá Kerouac lo supo cuando decidió renunciar a Tristessa, más que el budismo o  encontrar la espiritualidad, es una belleza tan pura que me sobrepasa, para ser honesto, he dejado muchas oportunidades al conocer a una mujer, oportunidades reales, y no es que yo sea algo “especial”, solo soy un burdo remedo de Ben en mi propia versión de leaving las vegas; y he dejado pasar esas oportunidades porque juzgo que no tengo cabida con muchas de esas mujeres, pero nunca me había pasado desde antes renunciar por darme cuenta que sufriría tanto con ese hermoso rostro y su sonrisa atroz y bella, espero volver a verla, quizá logre que acepte beber una cerveza, quizá quiera subir a tocar con mi apestosa banda, me conformaré con eso… con caminar a su lado en busca de unos tragos.

Todo el dolor de hace días se transformó en admiración por una mujer; ya no me importa, regresaré a  los links de pequeños momentos de felicidad, ayer lo fui, se que no tengo nada que hacer, se que “conquistarla” arruinaría lo poco o mucho que pude agradarle, por eso no lo haré, solo buscaré admirarla si hay una vez más, solo eso, a mis 37 tampoco hay pocas esperanzas, lo único que me queda, es como un junky ávido, perderme entre su largo cabello negro, sí, ella es la TRISTESSA que siempre busqué.

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