HUMEANTE
JUAN BEAT
No
hubo rumbo,
arrojé
las rojas rosas
por
la ventana del viejo auto,
apestaba
a gasolina,
me
hubiese bastado con un cerillo
y
estaría calcinado;
ya
no importaba mi rumbo,
estaba
perdido,
abandoné
el auto,
saqué
las maletas y
me
enfilé a la única mujer que me acepta:
la
soledad.
Tras
de mi ardía el auto,
caminé,
con
maletas hechas de desesperación,
las
flores acabaron humeantes,
como
el sabor del mezcal,
mi
refugio está en mi enloquecida mente,
dentro
del corazón tinto del cabernet;
mis
maletas tintineaban,
quizá
lo logre,
el
paraíso ya no eres tu,
tampoco
se si el alcohol lo sea;
ya
lo sabré cuando enciendas una veladora negra,
así
era yo,
un
ser obscuro,
un
mago negro desgastado
que
ni si quiera puede provocar su muerte.
Me
quedé sin rumbo,
y
abandonaré las maletas,
me
tiraré en el pavimento;
espero
alguien se digne a arrollarme…
y
solo me queda una esperanza,
que
el sol me calcine mientras espero.
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