miércoles, 13 de febrero de 2013

EL OLVIDO DE LOS RECUERDOS


EL OLVIDO DE LOS RECUERDOS

JUAN BEAT

Yo esperaba en esa  maldita sala que tanto odié al llegar de cada huida a Madrid; desfilaban  seres extraños que yo no reconocía, hasta que vi a Lilia, no era a ella a quien esperaba,  pero daba igual, nos vimos y nos re-encontramos. Fue algo raro como entablamos cierta relación; yo salía con Lorena pero ya estábamos  por explotar, y un día recibí  un mail de Lilia, me decía que era amiga de “miss courtney” y quería contribuir a que Lorena y yo mejoráramos nuestra relación. Sin embargo, el efecto fue al contrario, Lilia y yo comenzamos a escribirnos, a  comunicarnos por el ya desparecido msn y a involucrarnos, hasta que un día desde monterrey  me visitó al df;  por su puesto no fue lo mismo, ella me rechazó mientras sonaba Coltrane  en un enorme cuarto de un séptimo piso de un edificio ya desparecido. Yo me molesté  y afortunadamente existía el salón Orizaba, así que la dejé  deprimida y caminé solo unas cuadras para  empobrecerme más, estaba saliendo con la mejor amiga de mi ex novia, y no me importó, porque entre Lorena y yo solo había peleas en el msn y  lo último que vivimos juntos fue la densa nieve en zurich, caminando rumbo a casa de Zaira.

Regresé del Orizaba no tan ebrio y Lilia seguía  con  su actitud  melancólica, no nos besamos, no nos tomamos de la mano, lo más cerca que estuvimos fue en el metro ese mismo día que llegaba y también se regresaba a Monterrey, sin decir mucho llegamos de nuevo a la  central del norte, compró su boleto y esperamos en la inmunda sala, hasta que le dije que iba al baño y desparecí, no quise saber más de esa situación, así que tomé el  metro y me fui a casa de Luis a Tepito, bebimos hasta el amanecer, al otro día me llamó Lorena, le conté que estaba mal, pero nunca imaginó que  había estado cerca de su “mejor amiga”.  Lorena y yo  no volvimos después a buscarnos, hasta que Zaira desde Zurich visitó el df.

Lo poco que hablé con Lilia  ahora en el aeropuerto, fue recordar esos momentos, le pregunté por Lorena y me contestó que ella le dijo que por su culpa yo  la dejé de querer, y eso no fue cierto, la dejé de querer porque ya no había nada que nos mantuviese juntos, ni si quiera el mal sexo, mucho menos  los abrazos en  su sentra. Todo se terminó y no volví a ver a Lilia hasta hace unas horas, ahora estará volando hacía una región extraña de nueva Inglaterra en eu, debí pedirle que me  comprara algún jersey de hockey, pero por esos rumbos no hay  nada tan frío más que el olvido de los recuerdos.

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