domingo, 9 de diciembre de 2012

MAÑANAS DURANTE AÑOS

MAÑANAS DURANTE AÑOS

JUAN BEAT


El sábado por la mañana se me ocurrió borrarme de face-fuck y hotmail,  después de hacerlo me sentí reconfortado; cuántos años no prescindí de todos esos artilugios tecnológicos, era mejor antes, con un discman, una carpeta de cds originales y un par de libros en la mochila. A veces quisiera regresar a esa sencillez y monotonía, el mismo recorrido por el metro, con los audífonos a todo volumen y perdiéndome de toda esa salvaje gente que solo por inercia andan a sus trabajos o a sus citas de amor. Como me hubiera gustado algún día  enfrentarme a una  mujer, pelar, decirle todo lo que podría odiarla y ella  recordándome lo egoísta que soy, para después  de breves silencios,  mirarnos y sin decir mucho caminar hacia un hotel barato  para olvidar todos los desamores presentes… pasados,  y  simplemente follar; que bueno es simplemente el sexo, sin preocuparse de más sobre el amor o los desencantos tras años de  alguna relación. Ray Loriga tenía razón cuan leí Tokio ya no nos quiere: “No hay nada mejor que follar con una mujer triste”, a esas mujeres no les importa más que llegar a un orgasmo, al final nunca recibí un abrazo de las mujeres tristes, pero no me importó, esos momento eran los únicos  en los cuales algo funcionaba. Las peleas, los lloriqueos, los arranques impulsivos dentro del auto pasaban a segundo plano cuando veía sus rostros de satisfacción al penetrarlas, aun cuando  después de retirarme el condón todo volvía a la normalidad, la frialdad, la locura y la incertidumbre. No obstante, yo sabía que hasta “el final” y aún con enojos, habría un poco más de sexo sin pretensiones amorosas durante  los 5 o 20 minutos que durara; creo nunca he sido un buen “amante”, pero algunas veces funcioné bien, mi vieja cámara de video  solo corría y corría la cinta, es “el mejor” testigo de mis buenos momentos como un tipo que sabía follar.

Ahora no se follar, no se querer, tampoco se pertenecer, no puedo presumir tampoco de total fidelidad, incluso estando con Ayesha, alguna vez intenté desesperadamente vincularme con una mujer que mucho tiempo atrás me gustaba, me decepcioné, la vi acabada, y aunque dormimos juntos y desayunamos  unos horribles chilaquiles que ella preparó; no pasó más allá de quitarme los pantalones para ponerme un viejo y raído pants morado de ella. Mientras desayunaba esas horrible masa, llamó Ayesha, le inventé cualquier cosa, no quise que supiera que aún estando con ella me sentía tremendamente solo, tanto como para  dormir con un mujer que había visto un par de veces y le engañé que sabía perfecto italiano, ja… yo solo sabía decir: “Mi sei entrata nel cuore come un colpo di coltello”. Ella no se enganchó, menos yo, ha sido una de las citas más patéticas que he tenido. Y así con Grissa, con Lorena y con Aide,  alguna vez tuve una infidelidad. Cuando aún Idalia estaba conmigo, Cinthia, Rebeca y Rosalba insistían en algo, seguro solo era meterles mano y olvidarnos, sin embargo, aún sabiendo que  esa relación era como  una canoa  a la deriva, no pensaba más que en la satisfacción inmediata, como todo un “ser humano” en una teoría de elección, para qué elegir lo que a largo plazo me daba más seguridad, yo solo necesitaba mi dosis diaria. Actualmente me siento como una rata en una tina  llena de agua con indefensión aprendida, no tengo ningún control de las consecuencias de  mis actos, haga lo que haga, todo estará igual.

Soy un villano, el antagonista de noches “felices”, nunca  he buscado eso, solo desearía follar y después recibir un abrazo mientras duermo plácidamente. Si después “ella se va” está bien, no soy ni si quiera un buen amante, menos, un hombre al que se le dediquen mañanas durante años.

Foto: Jenni Tapanila 

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