LA
OTRA ORILLA
JUAN
BEAT
Me pides el mar,
pero no puedo darte más que tristes tardes, frustraciones, momentos inútiles en
una mesa con tarros de medio litro; lo se, soy un tipo desgraciado. Me has
visto beber tanto, que seguro, cuando encuentres a uno bueno… un buen
hombre, le odiaras cuando descorche un
tinto de 50 pesos y sin saber tomar la copa te diga que esta “bueno”. Yo ya
estaré muy lejos, como ahora de tu recuerdo, por que si me recordaras no me
dejarías tanto a la deriva; es tan cierto aquel poema de Hugo Gutiérrez Vega: “No somos más que un pañuelo
agitado por el viento de los muelles. Nuestro deseo es llegar, pero siempre nos
vamos”. Aunque yo
si sabré tomar una copa, pero igual me sabrá amargo, con un regusto de cierto
dulzor… el dulzor que nunca te di. En
que momento me convertí en un beat; odio tanto que hablen ahora de los hipsters,
si ni si quiera saben todo el origen de “los ángeles de la desolación”. Yo no soy un ángel, pero si un desolado,
uno de esos pañuelos que Hugo Gutiérrez Vega describía en su poema:agitado por el viento de los muelles.
Nuestro deseo es llegar,
pero siempre nos vamos.
Somos una risa interrumpida por el invierno;
una mañana con sol súbitamente invadida
por los ejércitos de las nubes;
una tarde tranquila sorprendida por la lluvia;
una noche con la luna cubierta
de pronto por el temporal.
Pero somos y eso no nos lo quita el viento.
No seremos, pero hemos sido.
Sirva esto para seguir andando
por el camino siempre interrumpido,
para saber que nuestros ojos
siempre podrán distinguir
las figuras que viven en la otra orilla del abismo.
“Tu silencio es mi tortura”, eso fue lo último que recuerdo haber escuchado
cuando me solté llorando, y no le doy la culpa a la mota, menos al alcohol,
simplemente algo de todo lo contenido me
explotó, tus ausencias, caminar sin rumbo, sin saber si estarás o no, la falsa
felicidad que muestro tras unos tragos y me hago el duro; todo eso se fue a la
mierda aquel día, y me he quedado desprotegido, como “aquel pañuelo” sin saber
a dónde llegaré.
Espero poder distinguir la otra orilla del
abismo, si no pronto, daré un paso en falso. No se si estarás tu del otro lado,
esperando verme caer.
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