“RUMBO AL OLVIDO”
Juan Beat
Ilustraciones: Javier Molinero
Siempre
he huido de la palabra redimir, y curiosamente ahora que he tenido tiempo de
hacer flash backs de mi vida “amorosa”, me doy cuenta que , todas las mujeres
que han pasado a mi lado algo significativo se han redimido; sus vidas se
convirtieron en algo normal, se buscaron un buen tipo, se casaron, tuvieron
hijos, sus trabajos las convirtieron en cyborgs,
y toda la mala y enloquecida influencia que yo les compartía, la mandaron a la
mierda… afortunadamente. No creo que sea casualidad que hasta la mujer más
ebria, adicta, deprimida, haya encontrado la paz al no estar conmigo; antes no
lo entendía, para mi era una afrenta y aunque si “nos hemos usado” para
diferentes propósitos, en el caso de ellas, la mayoría no me necesitaban para
“el amor”; yo me convertía en un especie de weirdo
que más o menos les entendía, que más o menos
me las follaba, que más o menos las hacía que dejaran de lado por
instantes su sombrío ser. No es malo ser sombrío, yo también lo soy, pero no
escondo mis más profundas debilidades, mis rencores y odios, mis manías, mi
fraudulenta sapiencia; realmente no se nada, aunque la verborrea me ha servido,
no conozco más que fracaso tras fracaso, en ese sentido si nunca he mentido: se
que soy un perdedor y como tal comporto… y nada de pensar en redimirme.
Y no
se puede estar con un perdedor, por más que fluya “el amor”, “la costumbre”, el
simple hecho de la inercia afectiva; no suelo dar paz a ninguna mujer. Siempre
estoy en guerra, sospechando del prójimo, del que no conozco y un poco del que si; aunque suelo ser confiado con mi
gente cercana, tengo amigos y amigas de más de 20 años, son mis
incondicionales, no hace falta decirlo, ell@s lo saben.
Y no
solo no les doy paz, soy como un ente del bajo astral que se apodera de repente
de ellas, con mis malas influencias de todo, malos hábitos, malas decisiones…
nunca es mi intención, pero destrozo a cada mujer que me da su confianza.
Una
vez más me dijeron que la vida se me va ya, y no soy nada, no tengo un
patrimonio, ni si quiera se como sobrevivir, y quizá sea porque cuando me di
cuenta que no me gustaba estar en este tiempo/espacio fue a temprana edad, y
aunque luché intentando ser una persona ejemplar, terminé derrotándome. Ahora
ya es tarde para arrepentirme de llegar a los 40… “que la vida se vaya, que
tome el rumbo del olvido”, pero nunca pensaría en redimirme.


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